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Más allá de instalar renovables: cómo transformar la energía de los edificios

Imaginemos una escuela, una oficina municipal o un polideportivo construido hace varias décadas. El edificio sigue cumpliendo su función, pero fue diseñado en una época en la que la eficiencia energética, la generación renovable o la gestión inteligente de la energía no formaban parte de las prioridades de diseño.

Hoy, estos edificios necesitan consumir menos, reducir sus emisiones y aprovechar mejor las energías renovables. Pero transformar un edificio existente no consiste simplemente en añadir una instalación fotovoltaica o sustituir algunos equipos. El verdadero reto está en conseguir que generación, consumo, almacenamiento y control funcionen de forma coordinada.

Y esta es una cuestión cada vez más relevante para la transformación energética del parque edificado europeo.

Un reto que afecta a todo el parque edificado

Los edificios representan alrededor del 40% del consumo energético total de la Unión Europea y cerca del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la energía. Gran parte de este parque fue construido además cuando la integración de renovables no formaba parte de los criterios habituales de diseño.

La renovación energética puede reducir el consumo y las emisiones, disminuir la dependencia energética y convertir los propios edificios en activos capaces de aportar flexibilidad y resiliencia al sistema energético.

Pero hay una diferencia fundamental que no siempre se tiene en cuenta: instalar renovables e integrarlas no son lo mismo.

De instalar tecnologías a diseñar un sistema energético

Las tecnologías renovables están cada vez más maduras. El desafío está en decidir cómo combinarlas en cada edificio para obtener el máximo rendimiento.

Integrar renovables significa entender el edificio como un sistema completo: cómo y cuándo consume energía, qué capacidad de generación necesita, cuándo resulta interesante almacenar energía y cómo deben coordinarse todos estos elementos.

También implica incorporar sistemas de control capaces de anticiparse a los patrones de consumo y gestionar los distintos sistemas de forma coordinada.

Por eso, una renovación energética bien planteada no debería partir de la pregunta “¿qué tecnología podemos instalar?”, sino de “¿qué necesita este edificio y cómo podemos conseguir que generación, consumo, almacenamiento y control trabajen juntos?”

Este cambio de enfoque está presente en diferentes iniciativas europeas que buscan demostrar cómo llevar la integración energética a edificios existentes. Un ejemplo es PARadISE(Public Administration Robust and Innovative Solutions for efficient Energy Management), un proyecto europeo en el que participa R2M y que trabaja sobre la integración de energías renovables y la gestión energética en edificios públicos existentes.

PARadISE: conocer el edificio antes de diseñar la solución

No existe una solución renovable única que pueda aplicarse de la misma manera a cualquier edificio. Cada inmueble tiene unas características constructivas, necesidades energéticas, patrones de consumo y condiciones climáticas determinadas.

Por eso, PARadISE plantea un proceso estructurado en tres fases: caracterización del edificio, diseño de la solución e implementación.

El primer paso consiste en conocer en profundidad el edificio, su comportamiento energético, sus necesidades y sus posibilidades de integración. A partir de esta información se determina qué combinación de soluciones puede funcionar mejor.

Después llega el diseño. Las tecnologías no se seleccionan de manera independiente: las fuentes renovables, su dimensionado y la estrategia de control se plantean conjuntamente para conseguir un funcionamiento energético coherente y eficiente.

El objetivo no es únicamente generar más energía renovable, sino aprovecharla mejor. Adaptar determinados consumos a los momentos de mayor generación, gestionar adecuadamente el almacenamiento o anticiparse a la demanda puede marcar la diferencia entre instalar una tecnología y conseguir que realmente funcione integrada en el edificio.

¿Qué cambia cuando las renovables se integran de verdad?

Cuando generación, consumo, almacenamiento y control se diseñan como parte de un mismo sistema, los beneficios van mucho más allá de producir electricidad renovable.

Menos consumo y emisiones. Una integración adecuada permite aprovechar mejor la energía generada localmente y reducir progresivamente la dependencia de fuentes fósiles.

Menores costes energéticos. Optimizar cómo y cuándo se consume la energía permite aprovechar los momentos de mayor generación renovable, gestionar el almacenamiento de forma eficiente y desplazar determinados consumos fuera de los periodos de mayor coste.

Más confort. Una gestión integrada de los sistemas de climatización y estrategias de control predictivo puede mantener o incluso mejorar las condiciones térmicas y la calidad del aire interior sin aumentar necesariamente el consumo.

Mayor resiliencia. La capacidad de gestionar de forma flexible la demanda, almacenar energía y anticiparse a los patrones de consumo puede reducir la exposición del edificio a perturbaciones externas y contribuir a un sistema energético más flexible.

El potencial de los edificios públicos 

Los edificios públicos tienen una capacidad de impacto especialmente relevante. Colegios, oficinas administrativas, centros deportivos u hospitales concentran servicios esenciales para la ciudadanía, por lo que reducir su dependencia energética supone no solo disminuir sus costes de operación, sino también mejorar su resiliencia.

Pero su transformación presenta dificultades específicas: procesos de contratación pública más complejos, información técnica que en ocasiones es incompleta y equipos que posteriormente deben gestionar soluciones energéticas cada vez más sofisticadas. Por eso, además de tecnología, hacen falta metodologías capaces de convertir la complejidad técnica en soluciones aplicables, gestionables y replicables.

Al mismo tiempo, la integración de renovables permite ampliar la escala de la intervención. Un edificio público puede convertirse también en un activo energético para su entorno.

Esta es otra de las dimensiones que se exploran en PARadISE. Sus edificios piloto se plantean con capacidad para integrarse en Comunidades Energéticas Locales, de forma que la energía generada pueda, cuando las condiciones lo permitan, compartirse con otros usuarios del entorno.

Así, la renovación energética de una escuela, una oficina municipal o cualquier otra infraestructura pública puede ir más allá de reducir el consumo del propio inmueble y contribuir a que los beneficios de la generación renovable lleguen a más personas, incluidas aquellas en situación de vulnerabilidad energética.

PARadISE pone este enfoque a prueba en seis edificios piloto, entre escuelas y oficinas municipales, tres de ellos con implementación completa de la solución. La diversidad de edificios y contextos permite analizar cómo funciona la integración de renovables en situaciones reales y extraer aprendizajes que puedan trasladarse a otros edificios públicos europeos.

El edificio deja así de ser un consumidor aislado para convertirse en un nodo dentro de una transformación energética más amplia.

¿Quieres integrar renovables en tu edificio?

En Penta-C analizamos las necesidades energéticas de cada edificio para identificar qué soluciones de eficiencia, generación renovable, almacenamiento y gestión pueden encajar mejor.

Cuéntanos qué necesitas y estudiamos contigo las posibilidades.