Las instalaciones fotovoltaicas (FV) son sistemas que transforman la radiación solar en electricidad mediante paneles solares y pueden incorporar baterías para almacenar la energía producida.
Al integrarse en comunidades energéticas, permiten compartir energía renovable entre varios usuarios, reducen costes y aumentan la independencia energética. Este modelo forma parte activa de la transición energética, que impulsa la descarbonización y la generación distribuida a nivel local (enlazar aquí al artículo de transición energética).




